miércoles, 21 de junio de 2017

No soy un monstruo. Carme Chaparro

No soy un monstruo

Carme Chaparro

Si hay algo peor que una pesadilla es que esa pesadilla se repita. Y entre nuestros peores sueños, los de todos, pocos producen más angustia que un niño desaparezca sin dejar rastro.

Eso es precisamente lo que ocurre al principio de esta novela: en un centro comercial, en medio del bullicio de una tarde de compras, un depredador acecha, eligiendo la presa que está a punto de arrebatar. Esas pocas líneas, esos minutos de espera, serán los últimos instantes de paz para los protagonistas de una historia a la que los calificativos comunes, «trepidante», «imposible de soltar», «sorprendente», le quedan cortos, muy cortos.

Porque lo que hace Carme Chaparro en No soy un monstruo, su primera novela, es llevar al límite a sus personajes y a sus lectores-


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Primera novela y ya Premio Primavera de este año. Ignoro las ventas pero no me extrañaría nada que fuera un "best seller".

Normalmente no suelo reseñar las lecturas que no me gustan, pero en esta ocasión voy a hacer una excepción. 

La mayor parte de la acción se desarrolla en Majadahonda, una ciudad residencial a unos 17 kilómetros de Madrid y que, junto Pozuelo de Alarcón y Las Rozas, forman un cogollito de los municipios más ricos de España. Es una ciudad contruida alrededor de un primitivo núcleo rural con una tradición ganadera, con amplias avenidas, muchas rotondas y sin semáforos. La joya de la corona es el Monte del Pilar una extensa zona verde de más de 800 Ha de las que 243 pertenecen a Majadahonda. Cuento ésto porque este lugar (al que conozco bastante bien ya que lo disfruto casi a diario para mis obligados paseos) es importante para la narración. Carme Chaparro parece que también lo conoce bien porque describe perfectamente todo el entorno y algunas de las ruinas de lo que, en su día, debieron ser casas de agricultores y guardeses del coto que creó Felipe II para sus jornadas cinegéticas.

También parece que la autora conoce el sistema hidráulico de eliminación de resíduos con el que cuenta la zona central de Majadahonda y que también es una de las claves de la historia.

Y ahora me surge un problema. Si anoto aquí las incongruencias o lo que, para mí, son errores de la trama policial, voy a caer en espoilers y les estropearía la lectura. El libro no ha cubierto mis expectativas. Es cierto. Pero también reconozco que es una opinión subjetiva. No tiene que ser así para todos los lectores. Las ventas señalan que es muy posible que mi opinión sea minoritaria lo que, naturalmente acepto.


Dicho todo lo anterior les hago llegar mi deseo de que me cuenten qué les ha parecido a ustedes.

Un saludo

lunes, 19 de junio de 2017

Las barbas del profeta. Eduardo Mendoza

Las barbas del profeta

Eduardo Mendoza


Como muchos niños de la posguerra española, Eduardo Mendoza estudió una asignatura denominada Historia Sagrada, resumen e ilustración de algunos pasajes de la Biblia que hicieron nacer en él la fascinación por la palabra escrita y por los mundos de ficción, además de enseñarle a distinguir entre lo real y lo imaginario. 

“No exagero al afirmar que la Historia Sagrada que estudié en el colegio fue la primera fuente de verdadera literatura a la que me vi expuesto”. 
Basado en sus recuerdos y en la certeza de que una sociedad se explica mejor si no se desvincula de sus mitos fundacionales, Eduardo Mendoza repasa algunos pasajes, como el de la serpiente que tienta a Eva, la expulsión de Adán y Eva del paraíso, la muerte de Caín a manos de Abel o el sacrificio de Isaac y muchos más, así como algunos episodios centrales del Nuevo Testamento. Al hacerlo, y sin perder nunca el hilo de la narración, va reflexionando sobre los ángeles, sobre la creencia y la incredulidad, sobre la moral y la ética, o sobre cómo el arte ha tratado estos asuntos. 

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Posiblemente las perspectivas de uno son diferentes a las de otros. Yo también fui un niño de la postguerra. También estudié en un colegio religioso que (también) estaba en Barcelona. Aunque mi cultura ni se acerca a la excelencia de Eduardo Mendoza, todo lo que expone en este librito (unas 150 páginas de buen papel) coincide plenamente con mi experiencia personal. Y, claro, a todos nos gusta que noa ayuden a recordar los momentos de nuestra infancia que, en mi caso, fue muy feliz.

En una magnífica introducción, Mendoza escribe:
"La única excepción a esta monotonía (se refiere a las enseñanzas que se nos impartían) la constituía una materia perfectamente excéntrica, cuya legitimidad nadie podía poner en tele de juicio, pero cuyo sentido nadie había sabido explicar si lo hubieran preguntado. Era la Historia Sagrada. Habría sido impensable que una enseñanza religiosa, como la que entonces se impartía en España en un elevado porcentaje, no incluyera el estudio de las Sagradas Escrituras. Pero lo cierto es que estas Escrituras, resultaban más extrañas a quién debía enseñarlas que a quienes las recibíamos. (...) Era obvio que nada en aquel libro singular reforzaba las creencias religiosas. Más bien al contrario. Pero ésto, como casi todo, no era objeto de debate"

¿Cómo surgió toda esta cosmología?.
"Creo que los dioses son una creación humana para explicar los grandes misterios y responder a las grandes preguntas sin respuesta. Pero esta creación no fue una obra colectiva y, por así decir, consensuada, sino la obra conjunta de una élite de legisladores y poetas que imaginaron y contaron unas mitologías destinadas a conjurar miedos, revelar enigmas y crear un referente que aglutinara a la comunidad a la que iba dirigida. Es probable que la finalidad inicial de esta magna empresa fuera altruista, pero si lo fue, sus creadores se dieron cuenta de inmediato de que disponían de un instrumento de poder y sumisión de incalculable eficacia. Quizás entonces se corrompieron y sus dioses se corrompieron con ellos."

Las contradicciones de la Historia Sagrada
El autor destaca con agudeza las muchísimas contradicciones de esta Historia. Contradicciones que, por supuesto, no nos señalaron en su día. Pero ahí estaban.
Por ejemplo si algo está claro en el mandato bíblico es la prohibición expresa de "hacer ninguna imagen y semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas abajo de la tierra"

O sea todas las imágenes estaban prohibidas. 

De haberse impuesto esta prohibición, no gozaríamos de ninguna de las obras artísticas de nuestra cultura occidental.

Otro ejemplo: el tema del cielo, del infierno y el purgatorio. La doctrina mosaica no habla de ninguno de los tres. Los muertos van al Sheol, una especie de limbo a la espera de la resurrección. 

El papel de la mujer. Desde su creacion las mujeres son como un añadido, una compra de última hora y desde el principio no desempeñan un papel lúcido en la Historia Sagrada.

Y así muchas más. Buenísimo.

lunes, 12 de junio de 2017

La falsa sonrisa. Mari Jungstedt

La falsa sonrisa

Mari Jungstedt

Los fuertes vientos de abril soplan sobre Visby, la capital de Gotland, cuando se inaugura el nuevo palacio de congresos con una glamurosa fiesta con más de quinientos invitados. Pero Viktor Algård, el organizador del evento, desaparece misteriosamente y, al día siguiente, encuentran su cadáver en el ascensor. Cuando la autopsia revela que fue envenenado con cianuro de potasio, el comisario Anders Knutas y su compañera Karin sospechan muy pronto de la amante de Viktor, la artista local Veronika Hammar. Mientras buscan más pistas sobre el caso, Knutas se verá confrontado con un drama personal que lo forzará a enfrentarse a sus demonios más íntimos. Por su parte, el periodista Johan Berg, siempre en busca de alguna exclusiva,también se verá inmerso en la trama, esta vez con graves consecuencias para él y su esposa Emma. 
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Esta es la sexta entrega de la serie del comisario Anders Knutas. Hay una séptima que ya he reseñado.
Mari Jungstedt no está especialmente imaginativa en esta novela. Cualquiera sabe que, en una novela policíaca, el atractivo es la sorpresa; el engaño al lector como la capa del torero que esconde el estoque. El autor nos induce a pensar un desenlace y siempre termina con un guiño: "Ah!- ¡¿Qué os pensábais?!".
Pero aquí, desde el principio se ve claro que Victor, el organizador del evento, ha sido asesinado por error y que el asesino perseguía a su recniente pareja, la extraña Veronika.
El por qué esta señora merece morir (en la mente justiciera del asesino) me parece algo inaudito.

¿Quizás alguno de los lectores ha conocido en la realidad una mujer como Verónica Hammar?. Yo, no. Pero quizás me falte experiencia en madres tóxicas.

sábado, 10 de junio de 2017

Cáscara de nuez. Ian McEwan

Cáscara de nuez. 

Ian McEwan

Ian McEwan es uno de los escritores más conocidos del Reino Unido en estos momentos. Con 69 años, tiene traducidas en España casi una veintena de novelas. Muchas me han gustado. Otras no tanto. Entre las primeras está "Inocente" (que se llevó al cine en 1993 protagonizada por Anthony Hopkins y Isabella Rossellini), "La Ley del Menor", "Amor perdurable" y "Operación Dulce". Se puede decir que nada le es extraño. Ha tocado desde el espionaje, la homosexualidad, la justicia o el remordimiento. Y veinte temas más.

Pero en "Cáscara de Nuez" está dispuesto a dejarnos atónitos.

La novela empieza con una cita de Shakespeare:
"Oh Dios!. Podría estar encerrado en la cáscara de una nuez y sentirme rey del infinito espacio... de no ser porque tengo malos sueños"
 
Una cita que encaja muy bien con el narrador y protagonista de la novela: un feto nonato en su tercer trimestre en el vientre de su hermosa madre: la "angelical" Trudy.
Trudy mantiene una relación adúltera y tórrida (muy tórrida incluso a punto del alumbramiento) con su cuñado Claude, un hombre sin ningún relieve ni atractivo, salvo su capacidad para elevarla a los cielos en exactamente tres minutos.
El padre de la criatura, John Cairncross, es un poeta desconocido y editor de poemas de otros desconocidos. Un gigante soñador, endeudado hasta las cejas que está perdida y ciegamente enamorado de Trudy, sin percibirse de que su matrimonio y su enorme casa georgiana de St. John Street, se están desmoronando. Es tan inocentón de que se ha tragado el cuento chino de su mujer de que "es mejor alejarse un tiempo para madurar y ganar espacio", así que vive en un apartamento del centro de Londres esperando poder volver a su casa.
Esta casa es, precisamente, la causa principal de que los dos amantes estén maquinando el asesinato de John. La otra causa es que Trudy ya no soporta más sus poesías almibaradas y su pegajoso cariño. 
La casa parece valer unos siete millones de libras. Claude lo sabe bien porque ha hecho su fortuna en el sector inmobiliario de los ricos. 
Si John muere, su mujer hereda todo y (tras la venta de la casa y "colocar" al recién nacido) la pareja podrá rehacer su vida en algún lugar soleado.

Lo que ocurre es que hay un tentigo de todos los tejemanejes de los malvados: el feto aún sin nombre que flota silenciosamente (cada vez con menor espacio) en el vientre de Trudy.

Ian McEwan se ha lanzado aquí a una aventura muy arriesgada y (que yo sepa, que tampoco es mucho) inédita: narrar una tragedia casi shasperiana de adulterio, traición, ambiciones y asesinato por la voz de un feto que sólo piensa y aún no ha podido pronunciar una palabra.

Así que nos enteramos de lo que se está tramando porque nos lo cuenta el feto que, además parece saber mucho de vinos (siempre franceses, preferiblemente Sancerre a 145 € la botella), de literatura, de poesía y de psicología de los adultos. O sea que estamos leyendo una novela de fantasía. Los fetos, con bastante seguridad, no pueden hacer ciertas cosas.

Y a Ian McEwan le sale bien el relato fantástico, medio tragedia y medio thriller policíaco. El lector acepta facilmente el pulpo como animal de compañía y se identifica con un feto que ve que todo se derrumba a su alrededor y que nada puede hacer para cambiar el rumbo de los acontecimientos.

Fantástica pero muy buena.
 
 

domingo, 4 de junio de 2017

Las Palabras de la noche- Natalia Ginzburg

Las Palabras de la noche

Natalia Ginzburg


Las palabras de la noche, llevada al cine por Salvador García Ruíz (Mensaka), es un ejemplo emblemático de esa manera tan delicada de narrar que posee esta singular autora, por lo demás poco traducida a nuestra lengua. La traducción ha estado al cuidado del escritor y ensayista Andrés Trapiello.
Es una novela corta en la que Natalia Ginzburg nos escenifica escenas de varias familias de un pueblo inexistente del norte de Italia. En otras reseñas ya se ha insistido en la maestría de esta autora para narrar las interioridades de las familias. 
Aunque al principio aparece como narradora Elsa, a medida que vamos avanzando en la lectura nos damos cuenta que el libro es una especie de colección de cuentos, de historias cortas que han sido colgadas de un eje central de la familia de Elsa, una joven de 27 años, soltera, que tiene una relación íntima con el hijo pequeño de otra familia de la que se narran también todas las peripecias.
Elsa tiene una hermana mayor, Teresita, casada con un nortemericano que vive en Johannesburgo y un hermano menor, Gianpiero, que vive en Venezuela. Los vemos de pasada.
Las otras dos familias son los Battiglia y los Balota. Estos últimos son los dueños de la fábrica de tejidos que es el núcleo de la actividad económica del pueblo.


La narración se desarrolla en los años anteriores de la guerra, en la propia contienda y después de ella. Con gran finura y un estilo directo de ametralladora.Vean:
("Vivimos en este pueblo desde hace muchos años. Mi padre es el contable de la fábrica. El abogado Bottiglia es el administrador de la fábrica. Todo el pueblo vive en función de la fábrica.
Es una fábrica de tejidos.
Echa una peste que llena todas las calles del pueblo, y cuando hay siroco llega casi hasta nuestra casa, a pesar de que está en medio del campo. A veces es un olor como a huevos podridos, a veces como a leche cortada. No tiene solución, mi padre dice que es por culpa de ciertos ácidos que usan")

Uno de los personajes más arquetípicos es la madre de Elsa. Su vida es de una banalidad total y su conducta se rige estrictamente por "el qué dirán". Habla sin medida y opina con dogmatismo sobre la gente sin conocerla siquiera. Personas del pasado (sobre las que ha oído) se mezclan en su mente y recrea sus vidas como mejor le parece.
Le cuenta a Tommasino, el novio de Elsa, que ha ido a pasar la velada con ellos, historias de personajes que no importan a nadie. El padre se remueve inquieto:

"Esta historia —dijo mi padre— me la habréis contado millones de veces. ¿Qué le puede importar a Tommasino una persona que nunca ha visto y que no verá nunca?
—Es por tener un poco de conversación —dijo mi madre—. ¿Quieres que nos pasemos toda la noche mirándonos a los ojos? Se cuentan cosas, se habla. Se dice esto, lo otro, lo de más allá."

Toda la narración, los personajes, sus vidas y sus manías están cargadas de un cierto pesar, de un poco de pena. No de tristeza, sino de melancolía. Saben que su vida es inútil y sin demasiado sentido. Pero les toca vivirla y aparentar que lo hacen con entusiamo.
La mirada de Natalia Gizburg es distante. Como si sus propios personajes no le gustaran.

Este es un fotograma de la película de Salvador García Ruíz "Las voces de la noche" basada en esta novela.




No encuentro ningún motivo para el título del libro. Pero eso no debe ser importante.

jueves, 1 de junio de 2017

Pecado Original. Karin Slaughter

Pecado Original.

Karin Slaughter


La agente Faith Mitchell llega tarde a todos sitios. Se suponía que tenía que recoger a su bebé a mediodía, pero no para de llamar a su madre a casa y no le responde. Evelyn Mitchell, capitana de la policía de Atlanta ya retirada nunca sale de casa sin decirle a alguien adónde va, especialmente si está cuidando a su nieto. La preocupación de Faith se intensifica después de horas de llamadas sin respuesta.
Cuando Faith se presenta en casa de Evelyn, encuentra la huella sangrienta de una mano en la puerta de la entrada y la casa hecha un caos. Todo indica que su madre ha sido secuestrada. Encontrarla se convertirá en tarea prioritaria de Amanda Wagner, la subdirectora del departamento de policía y amiga íntima de Evelyn, El compañero de Faith, Will Trent, la ayudará con una investigación paralela. Las sospechas apuntan a los antiguos compañeros de Evelyn en la brigada de narcóticos, todos ellos condenados por corrupción por quedarse con parte del dinero decomisado al que tenían acceso; sin embargo, una nueva pista proporcionada por una vecina chismosa desvía la investigación hacia un caballero que visitaba a Evelyn varias veces a la semana. Mientras la investigación avanza, el romance entre la doctora Linton y Will Trent se afianza; Faith intenta mantener la compostura en la terrible situación que le ha tocado vivir; Amanda y Will persiguen todos los indicios, incluso aquellos que les lleven a los bajos fondos del estado de Georgia. La prioridad es encontrar a Evelyn y detener a sus secuestradores antes de que sea demasiado tarde...

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Karin Slaughter es una escritora de novelas policíacas con una larga lista de títulos y de series todas centradas en su tierra, Georgia, en el sur de Estados Unidos.. Esta es la tercera entrega de la serie del policía Will Trent. Las anteriores se titulan "El número del traidor" y "Palabras rotas". No hay problema en leer esta novela si no se han leído las anteriores porque es de lectura fácil y fluída.
Aquí arrancamos con el secuestro violento de Evelyn, la que fuera Jefe del Departamento de Narcóticos y madre de Faith, la compañera del protagonista Will Trent. 
Aparentemente los secuestradores buscan dinero pero hay cosas que no encajan. Will sospecha que hay un motivo oculto de venganza que viene del pasado de la secuestrada. Y conviene que no diga más.

Es una novela que se lee como el que ve una película: con ratos de acción trepitante y otras de mayor calma. Hay escenas muy violentas que pueden herir la sensibilidad del lector. Lo digo por anticipado. Excepto este punto, es una novela de policías perfecta para leer en la playa o en el aeropuerto.

sábado, 27 de mayo de 2017

Cuerpos Extraños. Cynthia Ozick

Cuerpos Extraños. 

Cynthia Ozick


Una mujer de mediana edad parece andar sin rumbo por las calles de París en una tarde de calor asfixiante de finales de julio de 1952. Finalmente se sienta en un bar, pide un zumo y pregunta al camarero si por casualidad conoce a un tal Julian. No es la primera vez que lo hace, pero nadie recuerda a ese chico norteamericano de pelo rubio y aspecto desaliñado, que un buen día dejó su casa de California para viajar por Europa e instalarse en París, lejos de un padre intransigente y una madre que se ha refugiado en la locura para aliviar el deber de vivir. 
Quien busca y pregunta es su tía Bea, dispuesta a llevárselo de vuelta y hacer de él un hombre de provecho, pero cuando finalmente la mujer descubra el paradero de Julian, habrá algo insólito esperándole: otros cuerpos, otras voces, reclamándole una nueva versión del amor. 
Lejos de su tierra y abrumada al principio por el desorden que aun arrasa Europa tras la guerra, Bea ahora quiere comprender, y lo que había empezado como un simple viaje acaba siendo una lección de sabiduría.Gran admiradora de Henry James, Cynthia Ozick rinde aquí su particular homenaje al gran autor de "Los embajadores"

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"(Bea) pensó: ¡Qué difícil es cambiar tu propia vida!.
Y, al cabo pensó: ¡Qué tremendamente sencillo es cambiar la vida de los demás!- Como las moscas en manos de niños crueles

Qué sorpresa más agradable encontrarse con una novela que rompe con las previsiones del lector y es capaz de conmoverle las fibras del desprecio, de la pena y del asombro.

Confieso que no he leído "Los embajadores" de Henry James. Por lo que he visto en las reseñas empieza casi igual que esta novela: el protagonista viaja a Paris donde vive el hijo de su novia con una mujer mayor qu él. Quiere convencerle que regrese a Estados Unidos y se haga cargo del negocio familiar.
Aquí también Bea, la protagonista, viaja a Paris en 1952 en busca de su sobrino Julián que ha escapado del control despótico de su padre, Marvin. 
Bea y Marvin son hijos de una pareja de judíos pobres que regentan una pequeña ferretería. El padre es un intelectural bondadoso y pasivo, mientras que su mujer es emprendedora y dominante. En la segunda generación, la de Marvin y Bea, se repiten los esquemas: uno es emprendedor, prepotente, egotista y despótico y ella es una profesora de un instituto público, con un matrimonio fracasado, sin hijos, solitaria, algo soñadora e incapaz de enfrentarse a su hermano. Él chasca los dedos y todos deben saltar como mascotas sumisas.

Pero hay una serie de notas curiosas (con las que aparentemente Cynthia Ozick ya se aparta de la trama de la novela de su admirado Henry James). Bea y Marvin han tenido escasa relación desde que se han convertido en adultos. El vive en California casado con Margaret, una mujer de una familia rica, y Bea va tirando en el Bronx de Nueva York en un pequeño apartamento ocupado casi en su totalidad por un gran piano de cola que su ex, Leo, se ha dejado "olvidado", una vez ha exprimido a la pobre Bea de dinero, amor, sexo y autoestima.
¿Por qué Marvin le encarga a Bea que vuele a Paris para hacer que su hijo Julián vuelva al redil y a su control?. ¡Prácticamente no existía relación entre los dos hermanos!, ¡Bea es una tia completamente desconocida para sus sobrinos, Julián e Iris!. ¿Por qué accede Bea a doblegarse ante las exigencias de su hermano que no disimula el menosprecio que siente por ella?. ¿Por qué Bea entra al trapo en la maraña de mentiras que teje Iris, la hija "buena, estudiosa, obediente y virgen" para seguir el camino de su hermano y escapar también del ogro de su padre?.

Todo ésto es lo que se pregunta el lector al principio de la novela (cuando ya está completamente seducido por la situación y la trama).

Poco a poco vamos entendiendo la realidad en la que se mueven todos los personajes. Una realidad que perciben de forma completamente diferente cada uno de ellos. Marvin cree que su hijo volverá obedientemente cuando haya pasado la "experiencia" europea y él le corte el suministro de dólares. Iris cree que podrá mangonear a su padre y engañarle una buena temporada mientras está en Paris con su hermano. Bea simplemente quiere aprovechar un viaje turístico para intentar complacer a su hermano.

Pero las cosas no son cómo ellos creen. El lector lo ve claro.

Pero el lector también se equivoca. No se da cuenta de la evolución que todos los acontecimientos provocan en Bea la protagonista. Ella tampoco es demasiado consciente del por qué hace lo que hace. Pero poco a poco irá creciendo dentro de ella una especie de sed de venganza de todos los que la han ninguneado a lo largo de su vida. Y es cuando monta la red de mentiras.

No quiero acabar esta reseña sin referirme a un personaje impresionante de la novela: Lili, la rumana, refugiada en el Paris de la postguerra y que se casa con el blandengue de Julián. Ella es la única entre todos los actores de este drama, de esta tragedia, que tiene una brújula: que no ha perdido el norte, que sabe sobrevivir y que comprende lo que está pasando. Impresinante.

No conocía a Cynthia Ozick y ahora me arrepiento. Procuraré seguirla. Es fantástica.

martes, 23 de mayo de 2017

Aquella tarde dorada. Peter Cameron

Aquella tarde dorada

Peter Cameron

Septiembre de 1995, Omar Razaghi, un doctorando de la Universidad de Kansas, envía una carta que cambiará su vida para siempre. Omar se dirige a los herederos del famoso escritor Jules Gund pidiéndoles permiso para escribir su biografía. Los tres herederos de Gund le deniegan la autorización, pero Omar, animado por su novia, decide viajar a Uruguay para hacerles cambiar de opinión. Aunque en un principio tanto Caroline, la exmujer de Gund, como Arden Langdon, su examante y madre de su hijo, rechazan la idea, Omar termina encontrando el apoyo de Adam, el hermano mayor de Gund, y cree que podrá convencer a Caroline y a Arden. La inesperada llegada de Omar amenaza con resquebrajar el inestable equilibrio en el que la familia de Gund se ha quedado tras su muerte.

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Peter Cameron me deslumbró con "Algún día este dolor te será útil", no sólo por su pericia en la creación de los personajes, sino principalmente por la sencillez que mostraba al exponer situaciones de relación entre estos personajes. Situaciones complicadas y difíciles pero que no agustiaban al lector.

Aquí riza el rizo. Mientras leía (bastante asombrado) la novela pensaba en un símil que pudiera explicar la situación de estos personajes alrededor del suicida Jules Gund. Al final me vino la idea de la reacción química. Es simple: cuando queremos que dos sustancias reaccionen para formar una nueva, las ponemos en contacto. Chas! y la reacción se produce. Pero en muchas ocasiones (en la mayoría diria yo y especialmente en la bioquímica) no has Chas!. No hay reacción. No pasa nada. Tiene que introducirse una nueva sustancia desde fuera. Un catalizador. Un enzima. Algo que haga posible que la quietud y la inactividad desaparezca y la reacción se produzca.

En "Ocho rios", la gran y decrépita finca del finado Jules Gund en Uruguay, viven en aparente paz su viuda, Caroline, su amante Arden, la hija de ésta Portia de ocho años y Adam Gund, el hermano homosexual del escritor. Llevan cinco años tras la muerte éste sin hacer nada. Absolutamente nada. Caroline, reproduciendo cuadros porque no sabe pintar; Arden cuidando de su hija y de la casa; Adam lamentando su decrepitud con su cuidador vietnamita Pete... Un estanque en el que no se mueve una sola onda pero en el que, en el fondo, hay mucho barro.

Y llega el "maladroit" de Omar Razaghi, tropezando con sus propios pies, desconcertado y lleno de pánico de meter la pata una vez más. Pretende revertir la opinión de los tres herederos del escritor y que le permitan escribir su biografía.

Omar Razaghi es el catalizador. Altera y remueve las aguas. El barro sube a la superficie. Las violentas reacciones químicas sacuden el lugar. 

Cameron es un maesro describiendo las relaciones humanas que siempre son complicadas. Pero se pueden complicar más si los personajes desean encontrarles "un significado". Eso puede ser una bomba para todos.

Magnífica novela que te agarra desde el principio.

sábado, 6 de mayo de 2017

El lado oscuro del amor. Rafik Schami

El lado oscuro del amor

Rafik Schami

Corre la década de los sesenta en Damasco cuando el joven Farid conoce a la hermosa e inteligente Rana. La atracción mutua es irresistible, pero, para su desgracia, pertenecen a familias cristianas que se odian a muerte: los Mushtak, católicos, y los Shahin, de tradición greco-ortodoxa. Desde el primer momento, la relación entre los jóvenes se convierte en un desafío inaceptable a la ley de los clanes rivales, un amor condenado a la clandestinidad y el exilio. La suerte de los amantes a lo largo de varias décadas concita una nutrida galería de personajes difíciles de olvidar. Y como formidable marco de esta historia está Damasco, ciudad misteriosa y fascinante, que palpita en estas páginas a través de una visión íntima pero certera de una cultura marcada por las convulsiones políticas y religiosas,y de un mundo en el que el valor del individuo queda relegado ante el poder omnipresente de la familia. 

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Me encantó "Sofía o el origen de todas las historias". Me hizo ver el mundo árabe, sus contradicciones, sus costumbres y la coexistencia en su seno de las relegiones del Libro. También me descubrió una nueva relegión: la Religión del Amor.
Después de leerlo me llegó un pequeño video absolutamente ilustrativo y deslumbrante sobre el pasado y el presente de Siria y el por qué está pasando lo que está pasando. Por favor, echenle un vistazo: (necesitará el Adobe Flash)

video
Más adelante descubrí que se había reeditado la mayor obra (en extensión -casi 800 páginas- y en contenido) de Rafik Shami: "El lado oscuro del amor". Por lo visto tardó bastantes años en completar esta novela en la que aparecen los conflictos culturales, religiosos y políticos que ya vimos en "Sofía o el origen..." Pero muchas más historias.

Ya sabemos, desde que de niños o de adolescentes leímos a escondidas "Las Mil y Una noches" que a los árabes les encanta contar y leer historias y aquí se demuestra una vez más.

"El lado oscuro del amor" no contiene mil cuentos o historias pero sí más de doscientas. El autor, partiendo del origen de dos clanes cristianos y sin embargo enemistados, los Mushtak y los Shahin, arraigados en Mala, un pequeño pueblo de montaña del noreste de Siria, nos cuenta las historias de tres generaciones en una especie de mosaico del que, si te fijas únicamente en unas pocas piezas, no ves el conjunto.

No es un libro fácil para el lector. En primer lugar por su magnitud, en segundo lugar porque no sigue estrictamente una linea cronológica directa y rectilínea, sino que salta adelante y atrás y, en tercer lugar, por los cientos de personajes que aparecen. A pesar de todas estas dificultades, si el lector tiene interés en conocer en serio a este desgraciado país de sólo cincuenta años de historia y se arma de papel y lápiz para copiar los árboles genealógicos de los dos clanes que aparecen al principio de la novela para ir siguiendo el "quién es quién", pasará unas horas apasionantes

miércoles, 26 de abril de 2017

Querido Miguel. Natalia Ginzburg

Querido Miguel

Natalia Ginzburg


Este libro nos presenta la historia de un hijo perdido, Miguel, que abandonó de joven su familia, que se casó en un país lejano y que, tras una vida poco ordenada, murió en otro país lejano en circunstancias poco claras. Su madre podrá llorarlo, pero no entender sus secretos. Retomando una vieja forma narrativa, la novela epistolar, Natalia Ginzburg enhebra con maestría asuntos nucleares de su quehacer literario: la relación entre generaciones y la proximidad y lejanía de lo humano. Si bien esta novela se sitúa bajo el signo de la dispersión de los sentimientos y de su incomunicabilidad, apunta, por encima de todo, a la soledad esencial y su vacío.

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El género literario basado en la comunicación epistolar tuvo su auge pero en los últimos tiempos parecía como si no existiera. Cuando uno escribe una carta a un familiar o a un amigo no se complica la vida con giros semánticos o barroquismos literarios: dice lo que quiere decir lo más clara y llanamente posible. Eso es lo que primero he notado en este interesante novela de Natalia Ginzburg: su asombroso lenguaje claro y directo.
Natalia Ginzburg nació en Sicilia como Natalia Levi y pronto emigró a Turín. Allí sufrió persecución por ser judía y antifascista. Se casó con Leone Ginzburg, de origen ruso, profesor de esta lengua y también notable antifascista. Durante la guerra fue detenido, torturado y asesinado en la cárcel Regina Coeli de Roma en 1944.
Su novela más famosa (galardonada con el Premia Strega) fue "Léxico familiar", Una autobiografía que tuvo un gran éxito de ventas. Tratándose de una escritora italiana tan importante, sorprende un poco que haya sido tan escasamente traducida al castellano.

Volviendo a nuestra lectura hay que señalar que no toda la trama es expuesta por medio de las cartas que se cruzan entre sí los disntintos personajes, sino aquello que puede contribuir a una mejor comprensión de la historia, está escrito en prosa corriente. Es el juego de ambos géneros que resulta interesante al lector.

Natalia Ginzburg se especializó en las narraciones centradas en los avatares de la familia y aquí no hace una excepción. El centro de la novela es Miguel, el hijo pródigo (en el sentido que se va de casa porque es pródigo no con los demás, sino consigo mismo) y como satélites giran a su alrededor, su madre Adriana, su hermanas y un personaje del todo singular, Mara que tiene un hijo que "quizás" podría ser hijo suyo... pero probablemente no lo sea. Nos enteramos e las vidas y las desgracias de todos ellos por sus cartas.

Miguel es un "nini" mimado y consentido, tanto por su padre, un pintor de cierto éxito frío y distante con todos, como por su madre, una mujer amargada y sola que a la que también le disgunta casi todo el mundo con que el que tiene graves problemas de comunicación.

El padre adora a Miguel. Es el único. Prácticamente ignora a sus cuatro hijas. La madre da en el clavo cuando explica por carta el por qué de esta preferencia:

"El único que le importaba eras tú. Y su cariño por tí parecía estar dirigido no a tí sino a otra persona que él se había inventado y que no se parecía a tí en nada"

Esta es una característica de todos los personajes: viven "haciéndose películas" y conjeturando cómo es cada cual sin enterarse realmente ni de lo que está ocurriendo ni por qué no pueden comunicarse unos con otros.

Se supone que Miguel está metido o relacionado con algún grupo antifascista (la novela está relatada a lo largo de 1971, un año crítico para Italia desde muchos puntos de vista) pero no se sabe el por qué y hasta qué punto está involucrada su muerte con el terrorismo. Desde luego su familia no tiene la menor idea de lo que está haciendo desde que se marchó de casa ni por qué lo hizo.

La madre le escribe: "No te eduqué. Tu padre, por supuesto, tampoco te educaba, porque se le había metido en la cabeza que eras educadísimo de nacimiento. Con lo cual a tí no te ha educado nadie. Has salido un poco calamidad, pero no estoy muy segura de que lo hubieras sido menos si te hubiéramos dado algún tipo de educación. Tampoco he educado a tus hermanas porque me siento como una persona que no me cae simpática y para educar a otro hay que tener un poco de confianza en sí mismo"

Miguel es un ser egotista que espera que todo el mundo le resuelva los problemas. 

Se casa en un plisplas con una americana fea pero inteligente. Profesora de física nuclear. La cosa dura ocho días porque... escribe Miguel:
"Eileen es muy inteligente, pero he descubierto que toda esta inteligencia suya no me sirve de nada, porque se canaliza hacia cosas que no tienen absolutamente nada conmigo, como la física nuclear. En el fondo, preferiría tener una mujer tonta, que escuchase con paciencia y tontamente."

Entre el resto de los personajes destaca Mara, la madre soltera de la que antes hablaba. Su vida es como una mesa de pinball. Va dándose porrazos de situación en situación, esperando que alguien le saque las castañas del fuego y siempre, siempre cayendo hacia abajo. Es un personaje maravillosamente dibujado por la autora. Sólo por él vale la pena leer esta novela.

lunes, 17 de abril de 2017

Media Vida. Care Santos

Media vida

Care Santos


En pleno verano del año 1950 cinco chicas adolescentes internas en un colegio de monjas juegan juntas por última vez a «Acción o Verdad» o, como ellas lo llaman, el juego de las prendas. Dos de ellas, las gemelas Viñó, están a punto de empezar una nueva vida, llena de interrogantes, lejos de allí. La ocasión es especial y lo saben, pero ninguna espera que esa noche se convierta en un punto de inflexión para alguien más y que sin siquiera imaginarlo acabe marcando su camino para siempre. A través de las vidas de cinco amigas a lo largo de treinta años, Care Santos retrata a una generación de mujeres que tuvieron que construir sus destinos en un momento en que la hipocresía de aquellos que querían mantener las formas a cualquier precio se enfrentó a nuevas miradas sobre la amistad, el amor y la libertad...............................................................................

Me habían hablado muy bien de esta novela que obtuvo el Premio Nadal de este año. El que me lo aconsejó, un buen lector y ecritor en sus ratos libres, añadió que "es una novela de mujeres. Muchas mujeres. Pero no es verdad que existan las novelas para mujeres, sino sólo novelas buenas, mediocres y malas. No debes dejarte llevar por prejuicios aunque sea un pemio." . Le hice caso y la leí en esta Semana Santa de un tirón. Cuando terminé lo primero que pensé fue lo siguiente: ¿Podría haber escrito esta novela un hombre?. Sí. ¿por qué no podría hacerlo?. ¿Es tan difícil sintonizar con el pensamiento o el sentimiento de una mujer?. No tengo ni idea porque me temo que no exista tal cosa. Cada mujer es diferente. El mejor ejemplo son las cinco (más una, Ramona Claramunt, la comunista amiga de Julia) protagonistas. Care Santos ha buscado cinco arquetipos con ropajes literarios para hacerlos más reales pero son eso: arquetipos con los que el lector se identifica fácilmente y con los que simpatiza u odia desde el capítulo inicial en donde se desarrolla el inicio de la tragedia cuyas consecuencias llegaremos a conocer al final de la novela, treinta años después. Pero hay que tener cuidado con los arquetipos porque es fácil que se conviertan en caricaturas: el arzobispo lúbrico embarazador de criadas y protegido por monjas; monjas ultramontanas con mentalidad de carceleras y homicidas por omisión al dejar morir a una parturienta porque "había pecado"; señoras bien que no se quieren enterar de nada que pueda afectar a su estética dorada; mujeres que presumen de desmadre sexual y en el fondo son conservadoras; casadas que se someten a diario al "débito conyugal" pero que han de descubrir el orgasmo en la cebolla de la ducha...etc. etc. etc.

Es una novela en la que muchas mujeres podrán reconocerse (si han nacido tras la guerra) o podrán ver similitudes con sus madres, tias, etc. (si han nacido en los ochenta). La trama es muy sencilla: cinco chiquillas de diecisiete años, encerradas, en todos los sentidos, en un colegio de monjas paulinas juegan a algo peligroso sin medir las consecuencias y el cambio que puede producir en sus inmaduras vidas. Pasan treinta años y la autora las vuelve a reunir en una cena. Eso ya lo habíamos visto antes, ¿no es cierto?. Al describirnos cómo encara cada una esta reunión, nos explica qué ha sido de sus vidas en esos treinta años.

Una de ellas fue la causante de mucho dolor en la vida de otra. Lo que el lector se pregunta a lo largo de todo el texto es: ¿puede Julia perdonar lo le que hizo Olga?.¿Qué le dirá cuando se reencuentren treinta años después?. 

Care Santos echa mano de una frase del filósofo catalán Joan-Carles Mèlich "Sólo puede perdonarse lo imperdonable". Una hermosa cita.




sábado, 15 de abril de 2017

Todo ésto que tanto nos gusta. Pedro Zarraluqui

Todo ésto que tanto nos gusta

Pedro Zarraluqui


Un anciano se escapa en busca de un palacio inalcanzable, y su hijo va tras él. En su huida se encontrarán con una chica que está segura de amar, pero no de comprometerse a amar para siempre; con una mujer perturbadora que vive sola con su mayordomo y su cocinera napolitanos; con una ciega que nunca quiso trabajar y acabó cultivando las rosas más bellas…
Padre e hijo comprenderán que vivir puede ser apasionante si se sabe mirar a los demás, hacerse cómplice de ellos. Si se sabe no tener miedo al ridículo, al miedo mismo. Y que es, al fin y al cabo, la única oportunidad que tenemos de dar un pequeño paseo por el paraíso.


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Pedro Zarraluqui es un buen escritor. Ha obtenido un montón de premios literarios, entre ellos el Nadal por "Un encargo difícil". Ha tenido muy buenas críticas para esta novela.

Pero mentiría si dijera que me ha gustado. Está muy bien escrita (aunque se pasa un pelín con las metáforas). Los personajes están bien diseñados (aunque algo precocinados) y el ambiente del pequeño pueblo del Ampurdán es atractivo (aunque un poco de postal de agencia de viajes). Además es una novela que se lee fácil y es entretenida.

Falla, en mi opinión, en dos cosas: se extiende demasiado en filosofar sobre los roles de sus personajes y, en segundo lugar, es demasiado "happy, happy" en su desenlace, Casi como una película de la tele en domingo.

La canción de los misioneros. John Le Carré

La canción de los misioneros

John Le Carré

Cuando un traductor de los servicios de inteligencia británicos descubre que su gobierno es cómplice del expolio de un país africano, sólo puede hacer una cosa: luchar por la vida del país que ama. 
Después de su gran éxito El jardinero fiel, John Le Carré demuestra con La canción de los misioneros que la utopía es posible, que el amor es el mejor motor para poner en marcha la justicia, y que el único modo de conseguir un futuro mejor es manteniendo viva la esperanza. 

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La sinopsis de la editorial de alguna manera compara esta novela con "El jardinero fiel". Es algo exagerado porque "La canción de los misioneros" , en mi opinión, es de mucha menor entidad. Sin embargo, también aborda el tema de las multinaconales, la explotación de los más indefensos y el quijotismo (absolutamente irrelevante) de Bruno Salvo, el traductor mestizo, hijo de un misionero católico y orgulloso de ser congoleño. Claro que también está muy orgulloso de ser británico. Este es su gran problema: es una cebra (de ahí la portada del libro) medio blanco y medio negro. Su espíritu está lleno de confianza en que, a pesar de todas las maldades del ser humano, aún quedan personas íntegras y cabales.

Descubre que nada es lo que creía que era y lo que no esperaba, en realidad es.

Salvo venera a cualquier inglés que apueste por el Africa negra, "que tenga la firme determinación de liberar a sus pueblos de la triple maldición de la explotación, la corrupción y la enfermedad, devolviéndolo así económicamente, a la mesa que le corresponde." 

Pero sus admirados filántropos enfocan la cuestión de forma ligeramente diferente.

Le dice su mentor de la inteligencia británica:
"¿Y nunca se te ha ocurrido que acaso sea disignio divino que los recursos del mundo, cada vez más escasos, estén mejor en las manos de almas cristianas civilizadas, con una forma de vida culta, que en las de los paganos más atrasados del planeta?"

Es cuando el bueno y voluntarioso Salvo, cantor del coro de los misioneros, se cae del guindo.

Toda una lección de antropología práctica.




miércoles, 12 de abril de 2017

Tú no eres como las otras madres. Angelika Schrobsdorff

Tú no eres como las otras madres

Angelika Schrobsdorff


La narración de Angelika Schrobsdorff reconstruye la vida real e inconformista de su madre, una mujer nacida en una familia de la burguesía judía de Berlín, liberada de los prejuicios de su tiempo y deseosa de casarse con un artista (y no con el «excelente partido» que le han buscado, un comerciante opulento y maduro). Así?, Else vivirá? de lleno el nacimiento de un nuevo mundo junto a la culta bohemia berlinesa de los «locos años veinte», un periodo en el que tendrá? tres hijos de tres padres diferentes, fiel a las dos promesas que se hizo de joven: vivir la vida con la máxima intensidad y tener un hijo con cada hombre al que amara. Esta es, por tanto, la historia de una mujer singular y sedienta de independencia, que será? arrollada por aquello mismo en lo que se negaba a creer al principio: el presente. Sin embargo, en la dura prueba del exilio, Else encontrara? una realidad nueva y reveladora tras una vida que hasta entonces ha estado enteramente dedicada a las fiestas, los viajes y el amor.

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Lo primero que hay que decir de esta autobiografía (aunque parezca una novela) es que su autora no podía elegir un mejor título. Else, su madre, era una mujer que vivió una parte de su vida "pasada de rosca" (como decían sus padres judíos) y la otra parte como si estuviera pagando un castigo divino por todos sus excesos.

Lo segundo que debo añadir es que este libro no es un libro cualquiera. Podría pasar mucho tiempo antes de encontrar algo que se le pareciera. El lector queda algo anonadado ante el torbellino de la vida y la sexualidad de Else que llega a tener tres hijos (un niño y dos hijas) de tres amantes distintos conviviendo todos juntos en los locos años veinte.

Este torrente de risas, poesía, arte, cultura y sensualidad choca de frente con el III Reig y su increíbe locura. Tan increíble que no se la creen. La realidad es algo ajeno a Else, sus amigos y sus amantes. ¿Qué les podría pasar?. ¡Ellos son alemanes de muchas generaciones!. Ni siquiera se acordaban de que pertenecían a la raza judía. Desoyen todos los consejos de los sensatos amigos de sus padres. ¡Ellos no huirán de Alemania!. ¡Esa locura de los nazis es pasajera!. ¡No hay que hacerles caso!.

Es aquí, en la segunda parte del libro escrito por la hija menor de Else, cuando los acontecimientos dan un giro terrible, duro, doloroso y definitivo. Cuando ya las fronteras están cerradas para ellos y la única salida es un tren de ganado rumbo a un campo de exterminio, encuentran un hueco: Bulgaria.

Cuando uno lee el "Lazarillo de Tormes" no sabe si está leyendo una autobiograía o una ficción. Todo parece real. Yo no podría jurar que todo lo que escribe Angelika Schrobsdorff sea verdad. Que sucediera realmente. Probablemente sea así. Lo que les puedo asegurar que les va costar mucho esfuerzo dejar de leer este libro. Está escrito como un grito de rabia e impotencia. Lleno de insensateces, conductas egoístas y amores duros como la roca. Un libro fuera de serie.

Les dejo con una foto de la autora adolescente en su escondite en Bulgaria con su gato Paul.
El pasado año los libreros de Madrid concedieron a este libro el título de "Libro del Año".


martes, 28 de marzo de 2017

La Dama de Cachemira. Francisco González Ledesma

La Dama de Cachemira

Francisco González Ledesma


Perseguir a Méndez por el Barrio Chino de Barcelona en donde el mundo se ve, se sueña y se prostituye desde una esquina es una tarea imprescindible. 
El policía más célebre de los bajos fondos de la novela negra y criminal española persigue por esas calles una silla de ruedas desde la que se ha cometido un crimen. Una aventura de mujeres que sueñan con viajar y que el único viaje que se pueden permitir es soñar. Pero también una aventura sentimental en la que Méndez, catador de las delicias que se apostan en los portales del barrio, acabará por admitir que otra cosa, muy distinta, es el amor, ciencia y cortejo para el que no está preparado. Nunca se dejará sorprender, porque siempre le cogerá huyendo.
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 Leído en papel porque amablemente me lo dejó un compañero y, sin embargo, amigo de la Universidad para Mayores de la Complutense. Se lo agradezco de veras.

En el año 2015 nos dejó este magnífico periodista y escritor que fue González Ledesma. Lo conocí cuando él trabajaba en "EL Correo Catalán" en la calle Diputación de Barcelona. Nuestro periódico, "Mundo Diario" se imprimía en las rotativas del Correo y nuestras redacciones estaban en pisos cercanos. ¡Qué tiempos!.

El primer premio de su carrera lo obtuvo nada menos que en 1948 con "Sombras de ayer". En el jurado de este premio internacional estaban Somerset Maughman y Walter Starkie. Obviamente la censura franquista lo prohibió en nuestro país. Hasta 1977, con la democracia, no volvió a publicar.

La primera novela del inspector Ricardo Méndez fue "Expediente Barcelona" en 1983 y, hasta este de "La dama de Cachemira", se publicaron tres y nueve después, hasta 2013.

El personaje de Ricardo Méndez no tiene parangón en todo el género de novela negra. Un ser humano que ama su individualidad, los barrios más canallas de Barcelona y sus desgraciadas criaturas. Un inspector de policía ya al final de su profesión, nada valorado por sus jefes (a los que no quiere dorar la píldora) y atraído y, al mismo tiempo, temeroso de mujeres maduras acogedoras.

Si el lector de estas líneas conoce la Barcelona de principos de los setenta (poco que ver, creo, con la actual) reconocerá inmediatamente todos los escenarios en donde se mueve Méndez, sus chivatos, sus putas y sus asesinos. Están descritos sin grandes alardes poéticos y literarios, como escribe un buen periodista.

Y otro detalle importanete de este libro: el humor ácido, algo negro y fantástico que destilan los pensamientos de Méndez y sus personajes. He reído a carcajadas en varias páginas de esta novela.

Deben reconocer que la idea de un asesino en silla de ruedas  es original. Y la forma en que González Ledesma hace cuadrar el putzle de venganzas, deseos, codicias y miserias es genial. 

Uno queda con buen sabor de boca al terminar el libro. Y con una sonrisa (lo que no suele ser muy habitual).

martes, 21 de marzo de 2017

Me casé con un comunista. Philip Roth

Me casé con un comunista

Philip Roth

Ira Ringold era un famoso actor de un programa radiofónico. A todo el mundo le entusiasmaba su célebre papel de Abraham Lincoln, cómo se convertía en el personaje y recitaba sus discursos como si fuesen suyos. Rudo, fuerte y con una obsesión por cultivar su inteligencia, todo el mundo quería a Ira Ringold, quien también fue héroe de guerra. Tal era su éxito que se casó con una estrella del cine mudo de los años 20, Eve Frame, y juntos disfrutaron de un reconocimiento social solo al alcance de las más altas esferas. No obstante, Ira tenía un defecto, y es que precisamente su fuerte como actor, la pasión, le jugó una mala pasada cuando se mezcló con su ideología política. El origen de esta lo encontramos en la guerra, durante la cual Ringold, al que conocían como Hombre de Hierro por su fortaleza física, conoció a Johnny O’Day, compañero de trinchera que le transmitió su amor por los desheredados, su anhelo por un gobierno de los más débiles, de los parias de la Tierra… En definitiva: se empapó de marxismo, y eso, en los años 50 en EEUU, era motivo suficiente para ser señalado por la sociedad y caer en desgracia.

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Todo eso que dice la sinopsis oficial del libro es verdad pero, a mi modo de ver, no refleja la complejidad de un libro de estas colosales dimensiones. Es como si leyéramos una verión simplificada de una tragedia de Shakespeare por que eso es esta obra: una tragedia escrita con un lenguaje culto pero aparentemente sencillo.
Podría pensarse que el protagonista es Nathan Zucherman, un escritor y periodista que es el "alter ego" de Philip Roth y que aparece en muchas de sus novelas. Pero sólo es una apariencia. La novela narra la tragedia de Ira Ringold, un gigante cargado de rabia y cólera, que sale de cavar zanjas y termina como estrella de la radio en los cincuenta, y su esposa Eve Frame (la doble de la ex mujer del autor, Claire Bloom) maravillosa, elegante, de dicción perfecta y que nadie entiende cómo pudo enamorarse de un bruto como Ira. Pero una tragedia de la fuerza de un tsunami no puede conocerse si no hay espectadores que la cuenten y la interpreten. Estos espectadores son el hermano de Ira, el profesor Murray Ringold y el joven Zucherman. Ellos son los que dan sentido a una historia que, en principio, carece de él.
Ira necesita a su lado alguien que le refrene la rabia que corre por sus venas y que, en cualquier momento, puede entrar en erupción. También necesita una cobertura para sus actividades como miembro del Parido Comunista. Eve, divorciada varias veces, sentía que debía ser protegida por un bruto que no entrara en conflicto con su hija, su auténtico látigo.

"Su vida romántica consistía en cambiar de brutos. Si aparecía un bruto, ella era la primera aspirante a quedárselo. Necesitaba al bruto que la protegiera, y necesitaba que el bruto fuese intachable. Sus brutos eran la garantía de la inocencia que atesoraba. Arrodillarse ante ellos y rogarles era de la mayor importancia para Eve. Belleza y sumisión, eso era lo que regía su vida, la llave que le daba acceso a la catástrofe.
Necesita al bruto para redimir su pureza, mientras que el bruto, por su parte, necesita que lo amansen. ¿Qué puede ser mejor para domesticarlo que la mujer más airosa del mundo? 

Esa era la clave del incomprensible amor entre la bella y la bestia.

Pero, claro, no están ellos solos. Están los Estados Unidos de América recién salidos de una guerra patriótica y cargados de palabras huecas y de hipocresía. Un país donde funcionaba el Comité Doméstico de Actividades Norteamericas del Senador Joseph McCarthy con sus listas negras y donde era muy fácil que te tacharan de comunista si te manifestabas algo discrepante de la verdad oficial.

Y cuando todo empieza a desmelenarse Eve escribe el libro "Me casé con un comunista".

"Todo el mundo se llenaba la boca con la palabra comunista y nadie en Estados Unidos tenía la menor idea de qué diablos era un comunista. ¿Qué hacen, qué dicen, qué aspecto tienen? ¿Cuando están juntos hablan en ruso, chino, yiddish o esperanto? ¿Fabrican bombas? Nadie lo sabía, y por ello era tan fácil explotar la amenaza como lo hacía el libro de Eve."

Sólo quiero dar unas pinceladas para dar una idea de lo complicado de los sentimientos que son la savia de toda la trama de un libro muy bien construido, con personajes creíbles y contradictorios.
Como la vida misma,
 



domingo, 19 de marzo de 2017

Esto no puede pasar aquí.Sinclair Lewis



El libro que ‘describió’ a Trump en 1935

Sinclair Lewis imaginó en 'Eso no puede pasar aquí' a un candidato a la presidencia machista, xenófobo y populista que prometía una nueva grandeza para EE UU

El presidente Donald Trump, ayer 17 de marzo, en una rueda de prensa en la Casa Blanca.
El presidente Donald Trump, ayer 17 de marzo, en una rueda de prensa en la Casa Blanca.
Anticipándose a los acaloramientos de los meses siguientes, el 16 de junio de 2016 la temperatura en Nueva York alcanzó unos infrecuentes 26 grados: ese día Donald Trump anunció allí su precandidatura a la presidencia de los Estados Unidos con un discurso tan extemporáneo en relación a las formas y de la política norteamericana que, a partir de ese momento, y a pesar de que su candidatura parecía por entonces una broma irresponsable más que una realidad, la prensa se lanzó de lleno a analizar la figura de Trump, su trayectoria y sus motivaciones, visibles y ocultas.
Muchos de esos análisis se centraron en la otredad de Trump, pero a más tardar el 8 de noviembre resultó evidente que el empresario no era ni es un outsider y que sus ideas son las de una parte importante del electorado norteamericano. Desde ese momento, los esfuerzos por “comprender a Trump” cambiaron de sentido, orientándose hacia la búsqueda de antecedentes históricos que explicasen lo inexplicable: la divergencia abrumadora entre la visión moral que los estadounidenses tienen de sí mismos como una sociedad igualitaria, democrática y cosmopolita, y su voto.
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¿Puede la literatura anticiparse a la historia? Esto es lo que parecen pensar quienes tras el día de las elecciones agotaron los ejemplares de 1984, la novela distópica de George Orwell. Pero también quienes han creído encontrar una anticipación de Trump en la novela de Sinclair Lewis Eso no puede pasar aquí (1935, es decir, 11 años antes de que el actual presidente naciera), cuyo tema es la creación de un Estado fascista en los Estados Unidos.
Eso no puede pasar aquí presenta unos paralelos desconcertantes con la situación actual: en unos Estados Unidos profundamente afectados por la Crisis de 1929, surge la figura del senador Berzelius Buzz Windrip. Windrip llega a la Convención de su partido (en su caso, el Demócrata) como un outsider, pero se impone a los otros precandidatos gracias a sus habilidades sociales (“era un viajero incansable, un orador bullicioso y divertido, un buen adivino sobre las doctrinas políticas que gustarían a la gente”, lo describe Lewis) y a una retórica incendiaria cuyos temas principales son la reparación de las supuestas humillaciones históricas a las que se habría sometido a las clases bajas del país, la lucha contra el desempleo y la expulsión de los inmigrantes (“tanto a los judíos como a los espaguetis, a los desgraciados del este de Europa y los chinitos”, afirma uno de sus asociados); su programa es el de la restitución de una moralidad estadounidense supuestamente puesta en peligro por la obtención de derechos por parte de las mujeres, la organización sindical de los trabajadores, la reducción de los presupuestos militares y el fin de la esclavitud: es decir, el de hacer a “América grande de nuevo”. Al igual que Trump, incluso, Windrip tiene un “satánico secretario”, Lee Sarason (un proto Steve Bannon), “cerebro detrás de un éxito” cuya explicación hay que buscar también en el apoyo de los fundamentalistas religiosos a su candidatura y su uso de los nuevos medios de comunicación de masas, con la radio ocupando aquí el lugar de Twitter.
Lewis escribió Eso no puede pasar aquí (editorial Antonio Machado, 2013) con una visión enormemente lúcida de los regímenes fascistas europeos de su época, pero también como una advertencia acerca de lo que podía suceder en Estados Unidos si en el país se exacerbaban tendencias ya existentes: como pone de manifiesto el apéndice de Amaya Bozal a la edición española del libro, todos los personajes de la novela tienen su correlato en personas reales; en la novela, Windrip gana las elecciones y, a pesar de que (como sostiene un personaje) “eso no podría pasar aquí: somos un país de hombres libres”, el antiguo senador se precipita a crear un régimen fascista caracterizado por un recorte drástico de las libertades civiles similar al que pretende Trump. La creación de milicias irregulares y la persecución de sindicatos y prensa independiente por parte del Gobierno son producto en la novela de una visión que también parece ser la de la Administración Trump, la de que “profesores universitarios, periodistas y escritores famosos” han envenenado a la población: ante ello sólo sirve una guerra, y Windrip inicia una contra México, al que acusa de agresiones inexistentes, en un ejercicio prematuro de posverdad.
“El poder no necesita excusas”, afirma Windrip: la frase podría ser un resumen (también) de los primeros meses de Trump como presidente de la nación más poderosa. Al final, el personaje de Lewis (cuya única convicción es “la superioridad de cualquier persona que tuviera un millón de dólares”) pierde el poder, pero para entonces ya es demasiado tarde para unos Estados Unidos disgregados y en plena guerra civil. No sólo por ello, Eso no puede pasar aquí no es una versión a escala 1:1 de la Administración Trump. Y sin embargo, su advertencia de que “no existe un país en el mundo que se pueda poner más histérico que Estados Unidos” resuena poderosamente estos días, poniendo en evidencia las continuidades históricas que explican el ascenso de Trump, las expresiones de intolerancia, racismo, ignorancia y desesperación que recorren la historia estadounidense como su sombra: al fin y al cabo, uno de los textos más descargados recientemente en ese país es Take Your Choice del senador Theodore Gilmore Bilbo (1877-1947), quien propuso la deportación de 12 millones de afroamericanos con la finalidad de evitar el “mestizaje” y bloqueó cualquier intento de criminalizar los linchamientos a personas de color. Sus escritos forman parte de la historia cultural norteamericana en la misma medida en que lo hace la novela de Sinclair Lewis y en que los ataques verbales contra mujeres, homosexuales, afroamericanos, inmigrantes, actrices y periodistas por parte de Donald Trump reflejan al menos parcialmente las opiniones de muchos estadounidenses. Para ellos, la llegada de Trump a la Casa Blanca es como “la lluvia revitalizadora y bendecida por el Cielo que cae sobre una tierra reseca y sedienta” con la que uno de los líderes religiosos de Eso no puede pasar aquí compara la presidencia de Windrip. Claro que, como observa su autor, el líder religioso “no dijo nada sobre lo que ocurría cuando la lluvia bendecida caía sin parar durante cuatro años”, quizás lo que Bob Dylan anunció en una de sus mejores canciones: el 16 de junio de 2016 (por cierto) el pronóstico meteorológico para la ciudad de Nueva York anunciaba tormentas.