miércoles, 26 de abril de 2017

Querido Miguel. Natalia Ginzburg

Querido Miguel

Natalia Ginzburg


Este libro nos presenta la historia de un hijo perdido, Miguel, que abandonó de joven su familia, que se casó en un país lejano y que, tras una vida poco ordenada, murió en otro país lejano en circunstancias poco claras. Su madre podrá llorarlo, pero no entender sus secretos. Retomando una vieja forma narrativa, la novela epistolar, Natalia Ginzburg enhebra con maestría asuntos nucleares de su quehacer literario: la relación entre generaciones y la proximidad y lejanía de lo humano. Si bien esta novela se sitúa bajo el signo de la dispersión de los sentimientos y de su incomunicabilidad, apunta, por encima de todo, a la soledad esencial y su vacío.

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El género literario basado en la comunicación epistolar tuvo su auge pero en los últimos tiempos parecía como si no existiera. Cuando uno escribe una carta a un familiar o a un amigo no se complica la vida con giros semánticos o barroquismos literarios: dice lo que quiere decir lo más clara y llanamente posible. Eso es lo que primero he notado en este interesante novela de Natalia Ginzburg: su asombroso lenguaje claro y directo.
Natalia Ginzburg nació en Sicilia como Natalia Levi y pronto emigró a Turín. Allí sufrió persecución por ser judía y antifascista. Se casó con Leone Ginzburg, de origen ruso, profesor de esta lengua y también notable antifascista. Durante la guerra fue detenido, torturado y asesinado en la cárcel Regina Coeli de Roma en 1944.
Su novela más famosa (galardonada con el Premia Strega) fue "Léxico familiar", Una autobiografía que tuvo un gran éxito de ventas. Tratándose de una escritora italiana tan importante, sorprende un poco que haya sido tan escasamente traducida al castellano.

Volviendo a nuestra lectura hay que señalar que no toda la trama es expuesta por medio de las cartas que se cruzan entre sí los disntintos personajes, sino aquello que puede contribuir a una mejor comprensión de la historia, está escrito en prosa corriente. Es el juego de ambos géneros que resulta interesante al lector.

Natalia Ginzburg se especializó en las narraciones centradas en los avatares de la familia y aquí no hace una excepción. El centro de la novela es Miguel, el hijo pródigo (en el sentido que se va de casa porque es pródigo no con los demás, sino consigo mismo) y como satélites giran a su alrededor, su madre Adriana, su hermanas y un personaje del todo singular, Mara que tiene un hijo que "quizás" podría ser hijo suyo... pero probablemente no lo sea. Nos enteramos e las vidas y las desgracias de todos ellos por sus cartas.

Miguel es un "nini" mimado y consentido, tanto por su padre, un pintor de cierto éxito frío y distante con todos, como por su madre, una mujer amargada y sola que a la que también le disgunta casi todo el mundo con que el que tiene graves problemas de comunicación.

El padre adora a Miguel. Es el único. Prácticamente ignora a sus cuatro hijas. La madre da en el clavo cuando explica por carta el por qué de esta preferencia:

"El único que le importaba eras tú. Y su cariño por tí parecía estar dirigido no a tí sino a otra persona que él se había inventado y que no se parecía a tí en nada"

Esta es una característica de todos los personajes: viven "haciéndose películas" y conjeturando cómo es cada cual sin enterarse realmente ni de lo que está ocurriendo ni por qué no pueden comunicarse unos con otros.

Se supone que Miguel está metido o relacionado con algún grupo antifascista (la novela está relatada a lo largo de 1971, un año crítico para Italia desde muchos puntos de vista) pero no se sabe el por qué y hasta qué punto está involucrada su muerte con el terrorismo. Desde luego su familia no tiene la menor idea de lo que está haciendo desde que se marchó de casa ni por qué lo hizo.

La madre le escribe: "No te eduqué. Tu padre, por supuesto, tampoco te educaba, porque se le había metido en la cabeza que eras educadísimo de nacimiento. Con lo cual a tí no te ha educado nadie. Has salido un poco calamidad, pero no estoy muy segura de que lo hubieras sido menos si te hubiéramos dado algún tipo de educación. Tampoco he educado a tus hermanas porque me siento como una persona que no me cae simpática y para educar a otro hay que tener un poco de confianza en sí mismo"

Miguel es un ser egotista que espera que todo el mundo le resuelva los problemas. 

Se casa en un plisplas con una americana fea pero inteligente. Profesora de física nuclear. La cosa dura ocho días porque... escribe Miguel:
"Eileen es muy inteligente, pero he descubierto que toda esta inteligencia suya no me sirve de nada, porque se canaliza hacia cosas que no tienen absolutamente nada conmigo, como la física nuclear. En el fondo, preferiría tener una mujer tonta, que escuchase con paciencia y tontamente."

Entre el resto de los personajes destaca Mara, la madre soltera de la que antes hablaba. Su vida es como una mesa de pinball. Va dándose porrazos de situación en situación, esperando que alguien le saque las castañas del fuego y siempre, siempre cayendo hacia abajo. Es un personaje maravillosamente dibujado por la autora. Sólo por él vale la pena leer esta novela.

lunes, 17 de abril de 2017

Media Vida. Care Santos

Media vida

Care Santos


En pleno verano del año 1950 cinco chicas adolescentes internas en un colegio de monjas juegan juntas por última vez a «Acción o Verdad» o, como ellas lo llaman, el juego de las prendas. Dos de ellas, las gemelas Viñó, están a punto de empezar una nueva vida, llena de interrogantes, lejos de allí. La ocasión es especial y lo saben, pero ninguna espera que esa noche se convierta en un punto de inflexión para alguien más y que sin siquiera imaginarlo acabe marcando su camino para siempre. A través de las vidas de cinco amigas a lo largo de treinta años, Care Santos retrata a una generación de mujeres que tuvieron que construir sus destinos en un momento en que la hipocresía de aquellos que querían mantener las formas a cualquier precio se enfrentó a nuevas miradas sobre la amistad, el amor y la libertad...............................................................................

Me habían hablado muy bien de esta novela que obtuvo el Premio Nadal de este año. El que me lo aconsejó, un buen lector y ecritor en sus ratos libres, añadió que "es una novela de mujeres. Muchas mujeres. Pero no es verdad que existan las novelas para mujeres, sino sólo novelas buenas, mediocres y malas. No debes dejarte llevar por prejuicios aunque sea un pemio." . Le hice caso y la leí en esta Semana Santa de un tirón. Cuando terminé lo primero que pensé fue lo siguiente: ¿Podría haber escrito esta novela un hombre?. Sí. ¿por qué no podría hacerlo?. ¿Es tan difícil sintonizar con el pensamiento o el sentimiento de una mujer?. No tengo ni idea porque me temo que no exista tal cosa. Cada mujer es diferente. El mejor ejemplo son las cinco (más una, Ramona Claramunt, la comunista amiga de Julia) protagonistas. Care Santos ha buscado cinco arquetipos con ropajes literarios para hacerlos más reales pero son eso: arquetipos con los que el lector se identifica fácilmente y con los que simpatiza u odia desde el capítulo inicial en donde se desarrolla el inicio de la tragedia cuyas consecuencias llegaremos a conocer al final de la novela, treinta años después. Pero hay que tener cuidado con los arquetipos porque es fácil que se conviertan en caricaturas: el arzobispo lúbrico embarazador de criadas y protegido por monjas; monjas ultramontanas con mentalidad de carceleras y homicidas por omisión al dejar morir a una parturienta porque "había pecado"; señoras bien que no se quieren enterar de nada que pueda afectar a su estética dorada; mujeres que presumen de desmadre sexual y en el fondo son conservadoras; casadas que se someten a diario al "débito conyugal" pero que han de descubrir el orgasmo en la cebolla de la ducha...etc. etc. etc.

Es una novela en la que muchas mujeres podrán reconocerse (si han nacido tras la guerra) o podrán ver similitudes con sus madres, tias, etc. (si han nacido en los ochenta). La trama es muy sencilla: cinco chiquillas de diecisiete años, encerradas, en todos los sentidos, en un colegio de monjas paulinas juegan a algo peligroso sin medir las consecuencias y el cambio que puede producir en sus inmaduras vidas. Pasan treinta años y la autora las vuelve a reunir en una cena. Eso ya lo habíamos visto antes, ¿no es cierto?. Al describirnos cómo encara cada una esta reunión, nos explica qué ha sido de sus vidas en esos treinta años.

Una de ellas fue la causante de mucho dolor en la vida de otra. Lo que el lector se pregunta a lo largo de todo el texto es: ¿puede Julia perdonar lo le que hizo Olga?.¿Qué le dirá cuando se reencuentren treinta años después?. 

Care Santos echa mano de una frase del filósofo catalán Joan-Carles Mèlich "Sólo puede perdonarse lo imperdonable". Una hermosa cita.




sábado, 15 de abril de 2017

Todo ésto que tanto nos gusta. Pedro Zarraluqui

Todo ésto que tanto nos gusta

Pedro Zarraluqui


Un anciano se escapa en busca de un palacio inalcanzable, y su hijo va tras él. En su huida se encontrarán con una chica que está segura de amar, pero no de comprometerse a amar para siempre; con una mujer perturbadora que vive sola con su mayordomo y su cocinera napolitanos; con una ciega que nunca quiso trabajar y acabó cultivando las rosas más bellas…
Padre e hijo comprenderán que vivir puede ser apasionante si se sabe mirar a los demás, hacerse cómplice de ellos. Si se sabe no tener miedo al ridículo, al miedo mismo. Y que es, al fin y al cabo, la única oportunidad que tenemos de dar un pequeño paseo por el paraíso.


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Pedro Zarraluqui es un buen escritor. Ha obtenido un montón de premios literarios, entre ellos el Nadal por "Un encargo difícil". Ha tenido muy buenas críticas para esta novela.

Pero mentiría si dijera que me ha gustado. Está muy bien escrita (aunque se pasa un pelín con las metáforas). Los personajes están bien diseñados (aunque algo precocinados) y el ambiente del pequeño pueblo del Ampurdán es atractivo (aunque un poco de postal de agencia de viajes). Además es una novela que se lee fácil y es entretenida.

Falla, en mi opinión, en dos cosas: se extiende demasiado en filosofar sobre los roles de sus personajes y, en segundo lugar, es demasiado "happy, happy" en su desenlace, Casi como una película de la tele en domingo.

La canción de los misioneros. John Le Carré

La canción de los misioneros

John Le Carré

Cuando un traductor de los servicios de inteligencia británicos descubre que su gobierno es cómplice del expolio de un país africano, sólo puede hacer una cosa: luchar por la vida del país que ama. 
Después de su gran éxito El jardinero fiel, John Le Carré demuestra con La canción de los misioneros que la utopía es posible, que el amor es el mejor motor para poner en marcha la justicia, y que el único modo de conseguir un futuro mejor es manteniendo viva la esperanza. 

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La sinopsis de la editorial de alguna manera compara esta novela con "El jardinero fiel". Es algo exagerado porque "La canción de los misioneros" , en mi opinión, es de mucha menor entidad. Sin embargo, también aborda el tema de las multinaconales, la explotación de los más indefensos y el quijotismo (absolutamente irrelevante) de Bruno Salvo, el traductor mestizo, hijo de un misionero católico y orgulloso de ser congoleño. Claro que también está muy orgulloso de ser británico. Este es su gran problema: es una cebra (de ahí la portada del libro) medio blanco y medio negro. Su espíritu está lleno de confianza en que, a pesar de todas las maldades del ser humano, aún quedan personas íntegras y cabales.

Descubre que nada es lo que creía que era y lo que no esperaba, en realidad es.

Salvo venera a cualquier inglés que apueste por el Africa negra, "que tenga la firme determinación de liberar a sus pueblos de la triple maldición de la explotación, la corrupción y la enfermedad, devolviéndolo así económicamente, a la mesa que le corresponde." 

Pero sus admirados filántropos enfocan la cuestión de forma ligeramente diferente.

Le dice su mentor de la inteligencia británica:
"¿Y nunca se te ha ocurrido que acaso sea disignio divino que los recursos del mundo, cada vez más escasos, estén mejor en las manos de almas cristianas civilizadas, con una forma de vida culta, que en las de los paganos más atrasados del planeta?"

Es cuando el bueno y voluntarioso Salvo, cantor del coro de los misioneros, se cae del guindo.

Toda una lección de antropología práctica.




miércoles, 12 de abril de 2017

Tú no eres como las otras madres. Angelika Schrobsdorff

Tú no eres como las otras madres

Angelika Schrobsdorff


La narración de Angelika Schrobsdorff reconstruye la vida real e inconformista de su madre, una mujer nacida en una familia de la burguesía judía de Berlín, liberada de los prejuicios de su tiempo y deseosa de casarse con un artista (y no con el «excelente partido» que le han buscado, un comerciante opulento y maduro). Así?, Else vivirá? de lleno el nacimiento de un nuevo mundo junto a la culta bohemia berlinesa de los «locos años veinte», un periodo en el que tendrá? tres hijos de tres padres diferentes, fiel a las dos promesas que se hizo de joven: vivir la vida con la máxima intensidad y tener un hijo con cada hombre al que amara. Esta es, por tanto, la historia de una mujer singular y sedienta de independencia, que será? arrollada por aquello mismo en lo que se negaba a creer al principio: el presente. Sin embargo, en la dura prueba del exilio, Else encontrara? una realidad nueva y reveladora tras una vida que hasta entonces ha estado enteramente dedicada a las fiestas, los viajes y el amor.

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Lo primero que hay que decir de esta autobiografía (aunque parezca una novela) es que su autora no podía elegir un mejor título. Else, su madre, era una mujer que vivió una parte de su vida "pasada de rosca" (como decían sus padres judíos) y la otra parte como si estuviera pagando un castigo divino por todos sus excesos.

Lo segundo que debo añadir es que este libro no es un libro cualquiera. Podría pasar mucho tiempo antes de encontrar algo que se le pareciera. El lector queda algo anonadado ante el torbellino de la vida y la sexualidad de Else que llega a tener tres hijos (un niño y dos hijas) de tres amantes distintos conviviendo todos juntos en los locos años veinte.

Este torrente de risas, poesía, arte, cultura y sensualidad choca de frente con el III Reig y su increíbe locura. Tan increíble que no se la creen. La realidad es algo ajeno a Else, sus amigos y sus amantes. ¿Qué les podría pasar?. ¡Ellos son alemanes de muchas generaciones!. Ni siquiera se acordaban de que pertenecían a la raza judía. Desoyen todos los consejos de los sensatos amigos de sus padres. ¡Ellos no huirán de Alemania!. ¡Esa locura de los nazis es pasajera!. ¡No hay que hacerles caso!.

Es aquí, en la segunda parte del libro escrito por la hija menor de Else, cuando los acontecimientos dan un giro terrible, duro, doloroso y definitivo. Cuando ya las fronteras están cerradas para ellos y la única salida es un tren de ganado rumbo a un campo de exterminio, encuentran un hueco: Bulgaria.

Cuando uno lee el "Lazarillo de Tormes" no sabe si está leyendo una autobiograía o una ficción. Todo parece real. Yo no podría jurar que todo lo que escribe Angelika Schrobsdorff sea verdad. Que sucediera realmente. Probablemente sea así. Lo que les puedo asegurar que les va costar mucho esfuerzo dejar de leer este libro. Está escrito como un grito de rabia e impotencia. Lleno de insensateces, conductas egoístas y amores duros como la roca. Un libro fuera de serie.

Les dejo con una foto de la autora adolescente en su escondite en Bulgaria con su gato Paul.
El pasado año los libreros de Madrid concedieron a este libro el título de "Libro del Año".


martes, 28 de marzo de 2017

La Dama de Cachemira. Francisco González Ledesma

La Dama de Cachemira

Francisco González Ledesma


Perseguir a Méndez por el Barrio Chino de Barcelona en donde el mundo se ve, se sueña y se prostituye desde una esquina es una tarea imprescindible. 
El policía más célebre de los bajos fondos de la novela negra y criminal española persigue por esas calles una silla de ruedas desde la que se ha cometido un crimen. Una aventura de mujeres que sueñan con viajar y que el único viaje que se pueden permitir es soñar. Pero también una aventura sentimental en la que Méndez, catador de las delicias que se apostan en los portales del barrio, acabará por admitir que otra cosa, muy distinta, es el amor, ciencia y cortejo para el que no está preparado. Nunca se dejará sorprender, porque siempre le cogerá huyendo.
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 Leído en papel porque amablemente me lo dejó un compañero y, sin embargo, amigo de la Universidad para Mayores de la Complutense. Se lo agradezco de veras.

En el año 2015 nos dejó este magnífico periodista y escritor que fue González Ledesma. Lo conocí cuando él trabajaba en "EL Correo Catalán" en la calle Diputación de Barcelona. Nuestro periódico, "Mundo Diario" se imprimía en las rotativas del Correo y nuestras redacciones estaban en pisos cercanos. ¡Qué tiempos!.

El primer premio de su carrera lo obtuvo nada menos que en 1948 con "Sombras de ayer". En el jurado de este premio internacional estaban Somerset Maughman y Walter Starkie. Obviamente la censura franquista lo prohibió en nuestro país. Hasta 1977, con la democracia, no volvió a publicar.

La primera novela del inspector Ricardo Méndez fue "Expediente Barcelona" en 1983 y, hasta este de "La dama de Cachemira", se publicaron tres y nueve después, hasta 2013.

El personaje de Ricardo Méndez no tiene parangón en todo el género de novela negra. Un ser humano que ama su individualidad, los barrios más canallas de Barcelona y sus desgraciadas criaturas. Un inspector de policía ya al final de su profesión, nada valorado por sus jefes (a los que no quiere dorar la píldora) y atraído y, al mismo tiempo, temeroso de mujeres maduras acogedoras.

Si el lector de estas líneas conoce la Barcelona de principos de los setenta (poco que ver, creo, con la actual) reconocerá inmediatamente todos los escenarios en donde se mueve Méndez, sus chivatos, sus putas y sus asesinos. Están descritos sin grandes alardes poéticos y literarios, como escribe un buen periodista.

Y otro detalle importanete de este libro: el humor ácido, algo negro y fantástico que destilan los pensamientos de Méndez y sus personajes. He reído a carcajadas en varias páginas de esta novela.

Deben reconocer que la idea de un asesino en silla de ruedas  es original. Y la forma en que González Ledesma hace cuadrar el putzle de venganzas, deseos, codicias y miserias es genial. 

Uno queda con buen sabor de boca al terminar el libro. Y con una sonrisa (lo que no suele ser muy habitual).

martes, 21 de marzo de 2017

Me casé con un comunista. Philip Roth

Me casé con un comunista

Philip Roth

Ira Ringold era un famoso actor de un programa radiofónico. A todo el mundo le entusiasmaba su célebre papel de Abraham Lincoln, cómo se convertía en el personaje y recitaba sus discursos como si fuesen suyos. Rudo, fuerte y con una obsesión por cultivar su inteligencia, todo el mundo quería a Ira Ringold, quien también fue héroe de guerra. Tal era su éxito que se casó con una estrella del cine mudo de los años 20, Eve Frame, y juntos disfrutaron de un reconocimiento social solo al alcance de las más altas esferas. No obstante, Ira tenía un defecto, y es que precisamente su fuerte como actor, la pasión, le jugó una mala pasada cuando se mezcló con su ideología política. El origen de esta lo encontramos en la guerra, durante la cual Ringold, al que conocían como Hombre de Hierro por su fortaleza física, conoció a Johnny O’Day, compañero de trinchera que le transmitió su amor por los desheredados, su anhelo por un gobierno de los más débiles, de los parias de la Tierra… En definitiva: se empapó de marxismo, y eso, en los años 50 en EEUU, era motivo suficiente para ser señalado por la sociedad y caer en desgracia.

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Todo eso que dice la sinopsis oficial del libro es verdad pero, a mi modo de ver, no refleja la complejidad de un libro de estas colosales dimensiones. Es como si leyéramos una verión simplificada de una tragedia de Shakespeare por que eso es esta obra: una tragedia escrita con un lenguaje culto pero aparentemente sencillo.
Podría pensarse que el protagonista es Nathan Zucherman, un escritor y periodista que es el "alter ego" de Philip Roth y que aparece en muchas de sus novelas. Pero sólo es una apariencia. La novela narra la tragedia de Ira Ringold, un gigante cargado de rabia y cólera, que sale de cavar zanjas y termina como estrella de la radio en los cincuenta, y su esposa Eve Frame (la doble de la ex mujer del autor, Claire Bloom) maravillosa, elegante, de dicción perfecta y que nadie entiende cómo pudo enamorarse de un bruto como Ira. Pero una tragedia de la fuerza de un tsunami no puede conocerse si no hay espectadores que la cuenten y la interpreten. Estos espectadores son el hermano de Ira, el profesor Murray Ringold y el joven Zucherman. Ellos son los que dan sentido a una historia que, en principio, carece de él.
Ira necesita a su lado alguien que le refrene la rabia que corre por sus venas y que, en cualquier momento, puede entrar en erupción. También necesita una cobertura para sus actividades como miembro del Parido Comunista. Eve, divorciada varias veces, sentía que debía ser protegida por un bruto que no entrara en conflicto con su hija, su auténtico látigo.

"Su vida romántica consistía en cambiar de brutos. Si aparecía un bruto, ella era la primera aspirante a quedárselo. Necesitaba al bruto que la protegiera, y necesitaba que el bruto fuese intachable. Sus brutos eran la garantía de la inocencia que atesoraba. Arrodillarse ante ellos y rogarles era de la mayor importancia para Eve. Belleza y sumisión, eso era lo que regía su vida, la llave que le daba acceso a la catástrofe.
Necesita al bruto para redimir su pureza, mientras que el bruto, por su parte, necesita que lo amansen. ¿Qué puede ser mejor para domesticarlo que la mujer más airosa del mundo? 

Esa era la clave del incomprensible amor entre la bella y la bestia.

Pero, claro, no están ellos solos. Están los Estados Unidos de América recién salidos de una guerra patriótica y cargados de palabras huecas y de hipocresía. Un país donde funcionaba el Comité Doméstico de Actividades Norteamericas del Senador Joseph McCarthy con sus listas negras y donde era muy fácil que te tacharan de comunista si te manifestabas algo discrepante de la verdad oficial.

Y cuando todo empieza a desmelenarse Eve escribe el libro "Me casé con un comunista".

"Todo el mundo se llenaba la boca con la palabra comunista y nadie en Estados Unidos tenía la menor idea de qué diablos era un comunista. ¿Qué hacen, qué dicen, qué aspecto tienen? ¿Cuando están juntos hablan en ruso, chino, yiddish o esperanto? ¿Fabrican bombas? Nadie lo sabía, y por ello era tan fácil explotar la amenaza como lo hacía el libro de Eve."

Sólo quiero dar unas pinceladas para dar una idea de lo complicado de los sentimientos que son la savia de toda la trama de un libro muy bien construido, con personajes creíbles y contradictorios.
Como la vida misma,
 



domingo, 19 de marzo de 2017

Esto no puede pasar aquí.Sinclair Lewis



El libro que ‘describió’ a Trump en 1935

Sinclair Lewis imaginó en 'Eso no puede pasar aquí' a un candidato a la presidencia machista, xenófobo y populista que prometía una nueva grandeza para EE UU

El presidente Donald Trump, ayer 17 de marzo, en una rueda de prensa en la Casa Blanca.
El presidente Donald Trump, ayer 17 de marzo, en una rueda de prensa en la Casa Blanca.
Anticipándose a los acaloramientos de los meses siguientes, el 16 de junio de 2016 la temperatura en Nueva York alcanzó unos infrecuentes 26 grados: ese día Donald Trump anunció allí su precandidatura a la presidencia de los Estados Unidos con un discurso tan extemporáneo en relación a las formas y de la política norteamericana que, a partir de ese momento, y a pesar de que su candidatura parecía por entonces una broma irresponsable más que una realidad, la prensa se lanzó de lleno a analizar la figura de Trump, su trayectoria y sus motivaciones, visibles y ocultas.
Muchos de esos análisis se centraron en la otredad de Trump, pero a más tardar el 8 de noviembre resultó evidente que el empresario no era ni es un outsider y que sus ideas son las de una parte importante del electorado norteamericano. Desde ese momento, los esfuerzos por “comprender a Trump” cambiaron de sentido, orientándose hacia la búsqueda de antecedentes históricos que explicasen lo inexplicable: la divergencia abrumadora entre la visión moral que los estadounidenses tienen de sí mismos como una sociedad igualitaria, democrática y cosmopolita, y su voto.
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¿Puede la literatura anticiparse a la historia? Esto es lo que parecen pensar quienes tras el día de las elecciones agotaron los ejemplares de 1984, la novela distópica de George Orwell. Pero también quienes han creído encontrar una anticipación de Trump en la novela de Sinclair Lewis Eso no puede pasar aquí (1935, es decir, 11 años antes de que el actual presidente naciera), cuyo tema es la creación de un Estado fascista en los Estados Unidos.
Eso no puede pasar aquí presenta unos paralelos desconcertantes con la situación actual: en unos Estados Unidos profundamente afectados por la Crisis de 1929, surge la figura del senador Berzelius Buzz Windrip. Windrip llega a la Convención de su partido (en su caso, el Demócrata) como un outsider, pero se impone a los otros precandidatos gracias a sus habilidades sociales (“era un viajero incansable, un orador bullicioso y divertido, un buen adivino sobre las doctrinas políticas que gustarían a la gente”, lo describe Lewis) y a una retórica incendiaria cuyos temas principales son la reparación de las supuestas humillaciones históricas a las que se habría sometido a las clases bajas del país, la lucha contra el desempleo y la expulsión de los inmigrantes (“tanto a los judíos como a los espaguetis, a los desgraciados del este de Europa y los chinitos”, afirma uno de sus asociados); su programa es el de la restitución de una moralidad estadounidense supuestamente puesta en peligro por la obtención de derechos por parte de las mujeres, la organización sindical de los trabajadores, la reducción de los presupuestos militares y el fin de la esclavitud: es decir, el de hacer a “América grande de nuevo”. Al igual que Trump, incluso, Windrip tiene un “satánico secretario”, Lee Sarason (un proto Steve Bannon), “cerebro detrás de un éxito” cuya explicación hay que buscar también en el apoyo de los fundamentalistas religiosos a su candidatura y su uso de los nuevos medios de comunicación de masas, con la radio ocupando aquí el lugar de Twitter.
Lewis escribió Eso no puede pasar aquí (editorial Antonio Machado, 2013) con una visión enormemente lúcida de los regímenes fascistas europeos de su época, pero también como una advertencia acerca de lo que podía suceder en Estados Unidos si en el país se exacerbaban tendencias ya existentes: como pone de manifiesto el apéndice de Amaya Bozal a la edición española del libro, todos los personajes de la novela tienen su correlato en personas reales; en la novela, Windrip gana las elecciones y, a pesar de que (como sostiene un personaje) “eso no podría pasar aquí: somos un país de hombres libres”, el antiguo senador se precipita a crear un régimen fascista caracterizado por un recorte drástico de las libertades civiles similar al que pretende Trump. La creación de milicias irregulares y la persecución de sindicatos y prensa independiente por parte del Gobierno son producto en la novela de una visión que también parece ser la de la Administración Trump, la de que “profesores universitarios, periodistas y escritores famosos” han envenenado a la población: ante ello sólo sirve una guerra, y Windrip inicia una contra México, al que acusa de agresiones inexistentes, en un ejercicio prematuro de posverdad.
“El poder no necesita excusas”, afirma Windrip: la frase podría ser un resumen (también) de los primeros meses de Trump como presidente de la nación más poderosa. Al final, el personaje de Lewis (cuya única convicción es “la superioridad de cualquier persona que tuviera un millón de dólares”) pierde el poder, pero para entonces ya es demasiado tarde para unos Estados Unidos disgregados y en plena guerra civil. No sólo por ello, Eso no puede pasar aquí no es una versión a escala 1:1 de la Administración Trump. Y sin embargo, su advertencia de que “no existe un país en el mundo que se pueda poner más histérico que Estados Unidos” resuena poderosamente estos días, poniendo en evidencia las continuidades históricas que explican el ascenso de Trump, las expresiones de intolerancia, racismo, ignorancia y desesperación que recorren la historia estadounidense como su sombra: al fin y al cabo, uno de los textos más descargados recientemente en ese país es Take Your Choice del senador Theodore Gilmore Bilbo (1877-1947), quien propuso la deportación de 12 millones de afroamericanos con la finalidad de evitar el “mestizaje” y bloqueó cualquier intento de criminalizar los linchamientos a personas de color. Sus escritos forman parte de la historia cultural norteamericana en la misma medida en que lo hace la novela de Sinclair Lewis y en que los ataques verbales contra mujeres, homosexuales, afroamericanos, inmigrantes, actrices y periodistas por parte de Donald Trump reflejan al menos parcialmente las opiniones de muchos estadounidenses. Para ellos, la llegada de Trump a la Casa Blanca es como “la lluvia revitalizadora y bendecida por el Cielo que cae sobre una tierra reseca y sedienta” con la que uno de los líderes religiosos de Eso no puede pasar aquí compara la presidencia de Windrip. Claro que, como observa su autor, el líder religioso “no dijo nada sobre lo que ocurría cuando la lluvia bendecida caía sin parar durante cuatro años”, quizás lo que Bob Dylan anunció en una de sus mejores canciones: el 16 de junio de 2016 (por cierto) el pronóstico meteorológico para la ciudad de Nueva York anunciaba tormentas.
 

viernes, 3 de marzo de 2017

Judas. Amos Oz

Judas

Amos Oz


En el invierno de 1959, el mundo del joven Shmuel Ash se viene abajo: su novia lo abandona, sus padres se arruinan y él se ve obligado a dejar sus estudios en la universidad. En ese momento desesperado, encuentra refugio y trabajo en una vieja casa de piedra de Jerusalén, donde deberá hacer compañía y conversar con un anciano inválido y sarcástico. 
A su llegada, una atractiva mujer llamada Atalia advertirá a Shmuel de que no se enamore de ella; ese ha sido el motivo de la expulsión de sus predecesores.
En la aparente rutina que se crea en la casa, el tímido Shmuel siente una progresiva agitación causada, en parte, por el deseo y la curiosidad que Atalia le provoca. 
También retoma su investigación sobre la imagen de Jesús para los judíos, y la misteriosa y maldita figura de Judas Iscariote, la supuesta encarnación de la traición y la mezquindad, va absorbiéndole sin remedio.

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No es necesario hacer una gran presentación de Amos Oz. Con decir que es el más conocido y apreciado autor israelí, ya basta. Pero sí es necesario subrayar que Amos Oz es un pacifista y un claro defensor de que israelíes y palestinos puedan vivir en dos Estados, Uno junto a otro y en paz.

Su postura es rechazada totalmente por los judíos ortodoxos que le consideran un traidor. Creo que ha escrito este libro, realmente sorprendente, para  hacernos reflexionar sobre figuras que históricamente se han considerados traidores: Judías Iscariote, por una parte, y Shaltiel Abravanel, por otra. Luego veremos quién fue este último.

Oz nos presenta dos escenarios diferentes y muy alejados en el tiempo y la historia: La vida y la muerte de Jesús de Nazaret y el nacimiento del Estado de Israel y el conflicto que produjo. Las desventuras y peripecias del pobre Shmel Ash es el hilo con el que cose estos dos escenarios. 

Oz se pregunta, ¿cómo hubiera sido nuestra historia en estos dos mil últimos años si los judíos hubieran aceptado a Jesús de Nazaret?. ¡Cuánta sangre cristiana, judía y mahometana ha corrido en nombre de Dios!. 

Shemel le dice a Atalia, su atractiva casera: 
"Jesús era, en términos actuales, una especie de judío reformista, un judío fundamentalista, no en el sentido fanático del término, sino en el sentido de la vuelta a las raíces más puras. Deseaba purificar la religión judía de todos los apéndices ceremoniosos y vanidosos que se le habían adherido, de todos esos forúnculos que la casta sacerdotal produjo y que los fariseos engordaron. Como es natural los sacerdotes lo consideraron un enemigo. Yo creo que Yehuda Ben Simon Ish Cariot, Judas, era uno de aquellos sacerdotes y venía de una familia rica. ¿Por qué iba a vender a Jesús por treinta monedas de plata, que era el precio de un esclavo?. ¿Por qué necesitaban que lo besara para descubir quién era cuando todos conocían a Jesús?. ¡El día anterior había armado un gran escándalo en el Templo derribando las mesas de los cambistas a los que azotó!."

A partid de ahí Shmel desarrolla su teoría de lo que en realidad era Judas y cómo se produjo su transformación y su decepción. Pero eso se lo dejo descubrir a ustedes.

El otro traidor, Shaltier Abravanel, fue expulsado de la Ejecutiva Sionista en 1947 porque consideraba que los judíos y los palestinos podían convivir sin necesidad de que hubiera un Estado de Israel por en medio. En la ficción de la novela era el padre de Atalia y el consuegro del anciano Wald.

El anciano no estaba de acuerdo con la postura de su consuegro. 
"Entre los judíos y los árabes hay un entendimiento total y absoluto: los árabes de aquí se aferran a esta tierra porque es su única tierra, no tienen ninguna otra, y nosotros nos aferramos a esta tierra exactamente por el mismo motivo. Ellos saben que nosotros nunca renunciaremos a ella y nosotros sabemos que ellos no renunciarán jamás. El entendimiento mútuo está claro."
"El poder militar puede evitar de momento que nos borren  del mapa pero no puede convertir a los enemigos en aliados."

Terrible conclusión en ambos casos.

Un libro de los que te empujan a reflexionar sobre cuestiones que dábamos por resueltas.




sábado, 25 de febrero de 2017

Casa de verano con piscina. Herman Koch






Próspero médico de cabecera en Ámsterdam, Marc Schlosser ejerce su profesión con cierta dosis de cinismo. Su nutrida clientela valora especialmente el tiempo que dedica a las consultas, pero esta aparente generosidad esconde unas intenciones menos nobles, que Marc disimula con habilidad. Cuando uno de sus pacientes, el famoso actor Ralph Meier, lo invita a pasar unos días de verano junto a su familia, Marc acepta pese a las reticencias de Caroline, su esposa, molesta por la arrogante vulgaridad de Ralph y su actitud de seductor irresistible. Así, los Schlosser y los Meier, con sus respectivos hijos adolescentes, compartirán con un maduro director de Hollywood y su novia, cuarenta años más joven, una casa con piscina a pocos kilómetros de una playa mediterránea. Los días transcurren con apacible monotonía, entre comidas, paseos, largas conversaciones de sobremesa, excesos con el alcohol y flirteos más o menos inocentes, hasta que una noche se produce un grave incidente que interrumpirá las vacaciones y cambiará para siempre la relación entre las dos familias.
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Herman Kock obtuvo un enorme éxito con su anterior novela "La Cena" que además fue premiado como "Libro del Año" en Holanda. Hay otra novela anterior que no se ha publicado en España. Esta es, pues, el cierre de una trilogía dedicada a poner sobre la mesa las contradicciones y las hipocresías de la actual sociedad europea, llena de normas morales que casi todo el mundo incumple.

Debo confesar de entrada que no puedo escabullirme de ver este libro con la perspectiva que acaban de regalarme en las clases de Sociología de la Universidad para Mayores de la Complutense de Madrid. Soy como un niño al que los Reyes Magos acaban de regalarle un microscopio y no puede evitar poner sobre la platina todo lo que pilla; sea una ala de mosca, el sarro de los dientes o una gota de agua recogida de un charco de la calle.

Allí he aprendido que "el comportamiento de un individuo en una situación particular es el resultado de las necesidades, las presiones y las tentaciones que ofrece la situación". (Hunt Horton). Normalmente no vamos por ahí asesinando a aquellos que nos incordian o nos molestan pero ¿seríamos capaces de asesinar a alguien que ha hecho un daño grave a nuestro hijo, siempre que supusiéramos que no nos van a pillar?.

Cuestiones éticas como éstas o como el malestar de la familia, la difícil comunicación entre padres e hijos o las pulsiones sexuales de hombres y mujeres, son las que plantea este autor.

Kock crea un personaje para que se nos suban los colores a la cara y nos cuestionemos: "en esta circunstancia, ¿haría yo eso?". Y para hacerlo más provocador usa un lenguaje directo, descarnado y, en ocasiones, soez. Sí. Efectivamene este es un libro que puede herir la sensibilidad del lector y eso lo destaco para no existan dudas al respecto. Pero debemos reconocer que cuando dialogamos con nosotros mismos no nos andamos con un lenguaje exquisito. Nos salen cosas como "Menuda petarda", "qué culo más espectacular" o "a este soplapollas le daría un buen piño". Claro que normalmente cuando un escritor o una escritora ponen sobre el papel los pensamientos de sus personajes también les aplican simultáneamente el "filtro" de lo poético, lo adecuado... etc. etc.

Kock no lo hace. El nos vierte lo que sale de la mente del doctor Marc Schlosser tal cual. Sin filtros. 

Los lectores escrupulosos se escandalizarán. Porque es lo que toca. Toca no desviarse "demasiado" de la norma.

Por ejemplo, en nuestra sociedad no se aplica la justicia retributiva en la que el castigo se identifica con el crimen. No aplicamos la "Ley del Talión" que leemos en el libro del Exodo "ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie" (por cierto, nuestra palabra "tal" viene de ahí) pero el que no se aplique no quiere decir que no tengamos, en ocasiones, la tentación de aplicarla.

La novela es, en el fondo, un relato de suspense. Desde el primer momento sabemos que el doctor Marc Schlosser ha estimulado, de forma consciente y deliberada, un cáncer mortal en la persona del actor Ralf Meier. Para saber el por qué un médico con reputación se ha conducido en un acto tan "desviante", tenemos que leer el resto del libro... y procurar cerrar la boca de pasmo cuando lo averigüemos.

Porque (eso ya lo sabemos de sobras en estos días y no hace falta ahondar más) cada vez es mayor la distancia que separa a la sociedad ideal ("la justicia es igual para todos", "todos los hombres y mujeres cumplen sus votos matrimoniales", "queremos a todos los hijos igual", etc. etc.), de la sociedad real. 
Y, cuando esta distancia sea insoportable o cuando la mayoría de hombres y mujeres se comporten a la luz del dia lo que ahora unos cuantos hacen en secreto... entonces empezaremos a vivir en otra sociedad.

Quedan hechas las observaciones de que es una novela para mayores, mayores. Un cuatro en la clasificación de películas en nuestras épocas juveniles.

A pesar de ello, le he puesto la calificación de imprescindible.